Despenalización del aborto y cosas peores

2019-03-11


 

La pretérita semana, el Congreso de Nuevo León aprobó una reforma al artículo 1 de la Constitución del Estado, para “reconocer el derecho a la vida desde la concepción”, es decir, un cambio en la ley que penaliza el aborto y garantiza el derecho a la vida desde la fecundación hasta la muerte natural.

 

Con 30 votos a favor, 8 en contra y 2 abstenciones, pese a protestas miles de mujeres de organizaciones sociales a las afueras del recinto y de que la misma Comisión Estatal de Derechos Humanos haya advertido a los legisladores que estaban vulnerando derechos, jurisprudencias y acuerdos internacionales, la Cámara aprobó por unanimidad dicha propuesta.

 

Ahora, en pleno marco del Día Internacional de la mujer, no estamos muy seguros de qué deberíamos celebrar cuando menos en un país donde nuestras mujeres realmente viven una época terrible en materia legal y de seguridad.

 

Feminicidios, desapariciones y asesinatos de niñas, jóvenes; violencia y agresiones hacia las mujeres dentro de su propio hogar, alcanzan porcentajes altísimos y parecen ser cosa del día a día. Todo esto transcurre en la mayor impunidad aún cuando existen leyes que pueden ser más o menos rigurosas, pero en la mayoría de los casos, no son aplicadas.

 

Pareciera que existe una fuerte tendencia a acabar con derechos de las mujeres en gran parte del país, como el del aborto, a pesar de que los legisladores de los partidos más conservadores ya no sean mayoría.

 

El caso de Nuevo León nos llama la atención porque esta misma situación se está planteando en otros estados de la república y tal vez Sonora no será la excepción.

 

Entre tanto, nuestra coterránea sonorense y Senadora del partido MORENA, Lilly Téllez aseguró en un programa de radio que una mujer que aborta es una criminal, y que presentará una iniciativa en los próximos días para que se proteja a todo individuo desde la concepción.

La periodista hizo un llamado a sus compañeros legislativos a presentar iniciativa contra el aborto legalizado, pues "el aborto es un asesinato y debe castigarse", en entrevista con Ciro Gómez Leyva para Grupo Fórmula.

Esta acción derivó el descontento de otras senadoras de su partido como Malú Micher y Citlali Hernández quienes externaron querer expulsar a Lilly Téllez del Grupo Parlamentario en el Senado, pues no les pareció el pronunciamiento, especialmente que haya comparado la cuestión con un asesinato.

Lilly Téllez ya sabe que la quieren sacar de la bancada, fue advertida por sus compañeros de la curul. Pero debe estar tranquila consigo misma por defender su postura personal en un tema tan delicado que ir en contra de ello probablemente hubiera sido traicionar sus convicciones, su tranquilidad y la razón de su participación en la política.

 

En Prisma no compartimos la postura de la Senadora respecto al aborto pero aplaudimos el derecho a expresarse libremente. En materia de opinión pública debemos respetar cualquier opinión y postura, especialmente en temas delicados donde va implícita una ética (o un conjunto de moral mínimo).

 

Pero vale la pena hacer un análisis objetivo del dónde estamos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, con esta delicada situación a escala estado, país, bloque, (sea América del Norte, Latinoamérica) y el mundo.

 

Sabemos que, la penalización es ineficaz. Criminalizar el aborto no disuade a las mujeres a realizarlos. Es decir, hay una realidad que va más allá de nuestras opiniones y creencias, hay y habrá gente abortando, dada la situación legal de la acción, esto se hace en clínicas clandestinas con condiciones insalubres. El hecho de penalizar el aborto no hará que disminuyan los casos.

 

La penalización también puede ser vista como factor de desigualdad social. Que las mujeres ricas accedan al misoprostol y que las mujeres pobres sigan con la rama de perejil o métodos más rudimentarios como la mutilación.

 

Pero el verdadero fondo de todo esto es la existencia de una pobrísima educación sexual en el país. Un bajo conocimiento y aplicación de los métodos anticonceptivos y el sexo con protección.

 

En países como Canadá, Estados Unidos, Uruguay, India, los países del antiguo orden soviético y la mayoría de los países de Europa, el aborto es legal a petición o demanda de la mujer durante cierto período de gestación.

 

Más del 97 % de las mujeres en edad reproductiva en América Latina y el Caribe viven en países con leyes de aborto restrictivas. El aborto está totalmente prohibido sin excepciones en seis países. Otros nueve lo permiten casi exclusivamente para salvar la vida de la mujer, y solo unos pocos ofrecen excepciones limitadas en casos de violación (Brasil, Chile, México y Panamá) y anormalidad fetal grave (Chile, Panamá y casi la mitad de los estados de México).

 

El presidente López Obrador muy fácilmente podría poner el debate sobre la mesa a través de sus famosas consultas ciudadanas, inclusive legalizarlo si así lo quisiera, pero no lo ha hecho, como no lo hizo cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México.

 

Recordemos que en la gran Tenochtitlán los avances en este sentido se dieron con Rosario Robles, Marcelo Ebrard, y finalmente con Miguel Ángel Mancera.

 

No son los temas que le gustan ahora al Presidente. Tal vez no tiene sensibilidad para ellos, recientemente evitó el tema en una rueda de prensa, su  argumento es de que “no debemos abrir estos debates. Vamos a serenar al país”. A pesar de que en campaña su pronunciamiento sobre el tema era abrir una mesa de diálogo.

Pero está rodeado de muchas mujeres poderosas que podrían poner el análisis objetivo del asunto en prioridad como la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero quien en días recientes subrayó que “penalizar el aborto es criminalizar a la mujer”, y que, con un Código Penal Único se podría legalizar la interrupción del embarazo hasta las 12 semanas en todo el país.

 

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de morena se expresó también sobre el asunto. “El aborto no es prioridad de Morena”, recalcó.

 

En definitiva, reiteramos, no hay correcto o incorrecto, hay voces a favor y en contra, pero más importante, hay una realidad que no podemos evadir, miles de mujeres muriendo día a día por la práctica del aborto de manera clandestina.