El mito, una necesidad de ser

2020-02-03

          Los mitos que hoy gobiernan son el poder de la imagen, la acumulación de dinero, la obsesión por lo novedoso, la devaluación del ser humano y las adicciones en todas sus formas


                     Por: Jesús Salvador Guirado López


       Un mito es una forma de darle sentido a un mundo que no lo tiene. Todos necesitamos un mito para darle un porqué a nuestra vida. Nos permite continuar sin hacernos preguntas. Son creados por cada cultura y seguidos por salud mental. El mito no es necesariamente la historia ficticia que escuchamos de la voz popular. Todos tienen un origen histórico significativo y un sentido psicológico importante. Están los mitos griegos, romanos, cristianos, cosmológicos, prehispánicos, etc. 

       Desde los primeros tiempos la sociedad ha construido sus mitos para sobrevivir. La creencia en los dioses que proveían de sus necesidades a las comunidades primitivas como el dios sol, la lluvia, el maíz, etc... Los rituales para sus dioses otorgaban un sentido a sus vidas.  El transcurso del tiempo ha llevado a la creación de nuevos mitos. 

       Los mitos también son la auto interpretación de nuestra identidad en relación con el mundo exterior señala el autor Rollo May. Por esa razón cada cultura tiene sus propios mitos ideológicos. Muchos de estos incomprensibles para otras sociedades. Occidente y Oriente son ejemplo de esas diferencias estructurales de cada mito. La exagerada necesidad de occidente por la “objetividad”, la creencia incuestionable en el conocimiento deductivo, el reinado de los datos estadísticos, etc. se contrapone con la cultura oriental que privilegia el conocimiento intuitivo, las verdades invisibles que siempre están ahí, el respeto por el conocimiento de vida de los ancestros, los rituales por los elementos de la naturaleza, etc.

        En tiempo actual nuevos mitos gobiernan nuestra vida, como el poder de la imagen, la acumulación de dinero, la obsesión por lo novedoso, la devaluación del ser humano, las adicciones en todas sus formas, entre otros que existen y prevalecen pero pasan desapercibidos porque vivimos a su sombra. Sin embargo, crean la ilusión de que la colectividad va en el camino correcto. El poder del mito colectivo es abrumador. 

       Podríamos preguntarnos entonces ¿todo es un mito o existe algo verdadero en el pensamiento del sujeto? Porque incluso en la evolución de la física del científico Isaac Newton ante los descubrimientos del físico Albert Einstein que revolucionó la ciencia  hizo parecer su clásico modelo científico como todo un mito. O bien, la creencia en la ciencia médica que ante los nuevos descubrimientos dejan a las anteriores teorías como un mito medico afirmación manifiesta por el filósofo Michel Foucault.  

        Pero también tenemos que aprender a reconocer la necesidad del mito en el sujeto en su relación social que estabiliza su vida a través de muchas formas como el mito que aliente la práctica de los valores morales vitales que permiten la supervivencia humana. Sin embargo, no basta la racionalidad para reconocerlos. La verdad no siempre podemos percibirla con la mirada. No es “objetiva”. El monopolio del hemisferio izquierdo del cerebro no sustenta una conciencia real sino a una seudociencia dijo Gregory Bateson. La mera racionalidad intencional sin la ayuda de fenómenos tales como la intuición, la espiritualidad, el arte, la religión, los sueños, entre otros, la convierten en patógena y destructora de la vida. 

       En nuestra era existe una gran necesidad del mito. La ausencia en el individuo de un mito que dé sentido a su vida es el origen de muchos problemas sociales actuales como las adicciones, las sectas, las depresiones, lo suicidios, etc. El ser humano no está desarrollando los mitos adecuados, sino ingresando en procesos neuróticos en la búsqueda del placer inmediato sin cultivar un deseo que lo lleve a trabajar verdaderamente por obtener una gratificación moral para él y su prójimo sustentada en el esfuerzo justo. El sujeto se encuentra extraviado en el camino y se dirige a un rumbo fatal. 

       En la desesperación ante este vacío la nuevas generaciones se precipitan en la búsqueda de nuevos cultos en un sin sentido, para dar respuesta a sus ansiedades o aliviar culpas de su pasividad. Se convierten en presas de  dioses del desenfreno o del azar que les prometen una calma momentánea. El éxito de estos cultos principalmente en los jóvenes y también en adultos, es por la necesidad de verdaderos mitos o del único mito, y cualquier grupo que prometa felicidad, amor y un acceso directo a los falsos dioses que haga falta, puede conseguir su público hacia un destino perdido. ¿Cuál es el mito que dirige tu vida?