Maromas y cortinas de humo

2020-02-03

La rifa del avión presidencial pareciera el as bajo la manga y la mejor estrategia distractora que tiene el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Seguir jugando con su venta, renta y rifa es el escape perfecto para que no se hable de temas torales que perjudican a su gobierno como el estancamiento económico, la inseguridad y el desabasto de medicamentos.


Podríamos afirmar que el Presidente es maestro comunicativo. Es de reconocer su capacidad inigualable para cambiar los temas de la agenda pública de manera que se desvíe la atención hacia el tema del avión presidencial y, ¿cómo no ceder frente a una bomba mediática de este tamaño? Hasta es nota en la prensa internacional.


Con el populismo como base al mero estilo de su homólogo vecino del norte, Donald Trump, la venta de la aeronave se ha convertido en una de las piezas propagandísticas más rentables, pues incluso desde su campaña fue parte de los spots.


Ahora con la propuesta de rifarlo e inclusive dar a conocer “el cachito” de la lotería nacional, resulta ser una idea tan descabellada como genial. Entre frases pegajosas, otra vez el Presidente ha levantado una cortina de humo para que no se traten los verdaderos problemas de su administración.


El 2019 realmente no fue el año de la Cuarta Transformación y este año, al menos en el primer mes que estamos viviendo, marca el rumbo de un año difícil para AMLO. Entre los conflictos internos que cargan en Morena, el desabasto de medicinas, la guerra fallida contra el huachicol, las masacres en algunas zonas del país, cero crecimiento económico y desempleo, la rifa nos hizo mexicanos olvidadizos.


Ya no importa qué administración federal lo compró, quién lo usó; el avión se adquirió con dinero del pueblo, es del pueblo y al pueblo hay que rendirle cuentas. El avión no lo "quiso ni Obama" y eso que literalmente lo malbarataron. Tratar de venderlo ha salido más caro que usarlo y mientras los días pasan la depreciación de la aeronave también.


La cuestión es que Cuarta Transformación parece empeñada en evadir y no aceptar sus fallas (y mucho menos corregirlas), dañando su propia imagen con ocurrencias que dejan incrédulos a millones de mexicanos.