Justicia restaurativa, cristianismo y derecho natural 

2020-01-20

    La justicia del diálogo, el perdón, la reparación y la compasión es el futuro de una nueva sociedad. 


                     Por: Jesús Salvador Guirado López.

       

      La justicia restaurativa es un proceso humano que con independencia de sus objetivos definidos para obtener en favor de la víctima la sanación interior y la enmienda del daño causado por un ofensor, también es una búsqueda profunda en las entrañas de los seres humanos de valores como el arrepentimiento, el perdón, la compasión y el respeto.

       El efecto de un proceso restaurativo  siempre trasciende no solo en acuerdos de pago de dineros que debe reconocerse que en forma significativa atiende a las necesidades inmediatas de la víctima. Sino también al efecto que produce una transformación del alma de la  personas involucradas, generando un cambio estructural en ellos de por vida. 

         Es otra mirada en una dimensión paralela a la justicia de los códigos y las leyes.  Pero en ella las personas se reconocen sin las máscaras que la sociedad insiste en darles para inducirlos a sus prejuicios normativos. Los libera de las ataduras del formalismo para que puedan ser ellos mismos en su esencia. 

        El cristianismo concibe a un único Dios piadoso y bueno. En la filosofía cristiana el perdón y la compasión son valores supremos que redimen a los hombres (incluye todos los géneros), Dios en su corazón los convierte en seres piadosos a su imagen y semejanza. En la biblia, en el “sermón de la montaña”  Jesús insistió en la conversión del corazón, la reconciliación con el hermano, el amor a los enemigos y por los perseguidores, perdonar desde el fondo del corazón al orar.  Después de su resurrección, Cristo hijo de Dios, envió a sus apóstoles a “predicar en su  nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones.”  Creo en el perdón de los pecados”, dice la poderosa oración cristiana”.

          Para el cristianismo el perdón salva a los hombres. En el sentido de liberarlos de las ataduras del pecado. De esa manera, la justicia restaurativa y el cristianismo abrevan de los mismos principios. Ambas enaltecen el perdón y la reconciliación por creer que transforman el alma de los individuos y los libera para siempre. De hecho en algunos continentes como África y América los procesos restaurativos son promovidos por algunas iglesias cristianas que reconocen sus principios divinos en estos procesos.

        En un encuentro restaurativo existen reuniones previas con la víctima y el ofensor para que se reconozcan responsabilidades y necesidades. Son tiempos de reflexión para todos en el proceso que los conecto en un momento de dolor. El facilitador los escucha. Los acompañará con una gran sensibilidad por lo sucedido en un momento que  apareció en ellos el mal de la cadena del destino. Para la doctrina cristiana es el pecado que apareció en sus vidas. En la victima. En el ofensor. Ambos deberán tener fe. El ofensor deberá reconocer su responsabilidad. Confesarse .Arrepentirse. La víctima deberá perdonar. Compadecerse. Tener fe. Escuchar al ofensor. Es un proceso restaurativo o humano o cristiano o derecho natural. Todos resguardan los mismos valores. 

     En una nueva sociedad donde los seres humanos dialogan reconociendo sus debilidades y tomando decisiones sanadoras y reparadoras se reconstruye el tejido social. La justicia del diálogo, el perdón, la reparación y la compasión es el futuro de una nueva república. Donde la justicia respeta el orden natural y moral de los ciudadanos como los principios de la vida, la libertad, el respeto, la educación, etc.

         El encuentro restaurativo significa  una reunión de paz y concordia. Es el momento de la reconciliación  del que hablan los pacifistas como Gandhi, del que habla el cristianismo, y también la justicia restaurativa y respalda el derecho natural que integra los principios que unen a los seres humanos civilizados de una sociedad avanzada y moral. En una sociedad donde un Estado represivo y violento no tiene cabida, se requiere una justicia humanizada y compasiva para que pueda haber reconciliación social. La confrontación que propicia el derecho ordinario y represivo construye una cadena de venganza que no terminara nunca. Es incongruente buscar la paz con una estructura de vindicta. Nuestro derecho hoy por hoy es represivo y estigmatizan que produce dolor. Que deja heridas permanentes. Desde los procesos en que la víctima existe como discurso silencioso que descansa en letra muerta y un ofensor estigmatizado que tiene impedido e imposibilitado para estar con la victima de corazón a corazón. Llegará el tiempo de la voluntad de dios y de la justicia restaurativa. Justo en el momento en que los ciudadanos morales lo decidan con la ayuda de Dios. Así sea. 


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