AMLO y la no intervención en los asuntos de Morena 

2019-09-16

El presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, ha declarado en más de una ocasión que ningún funcionario de su gobierno podría participar en el proceso de elección de la nueva dirigencia de MORENA y que si se diera el caso, él mismo lo denunciaría ante la Fiscalía de Delitos Electorales e “iría hasta las últimas consecuencias”. 


AMLO advirtió que si Morena –movimiento que él mismo fundó– se “echa a perder”, no solo renunciará a su militancia, sino que también pedirá que le cambien el nombre al partido.


Pero es más que evidente que de algún modo interviene, mas no de manera directa. Su influencia se ha hecho notar primero con la invalidación del proceso donde Ricardo Monreal ganó la presidencia del senado. La Comisión de Justicia de Morena dio la razón a Martí Batres, ordenando reponer la votación con la que el legislador dejó de ser presidente de la Mesa Directiva. 


En dicha resolución, la Comisión dictaminó que el proceso estuvo “viciado” y por lo tanto no es válido, ya que en la votación para definir lo que ocurriría con la Mesa Directiva originalmente solo habían sido convocados legisladores morenistas, y al final se permitió que votaran también senadores del PES. 


En materia de política interna, de haberse quedado Monreal en la dirigencia del senado, hubiera implicado el fortalecimiento de un nuevo grupo distanciado a complacer las causas de AMLO.


Segundo, Morena dio a conocer que definirá a su dirigencia nacional y a las direcciones estatales mediante encuestas, tal como “lo recomendó” el presidente Andrés Manuel López Obrador. 


Yeidckol Polevnsky, Secretaria General del partido, dejó claro que al interior de Morena no existen las campañas y que la mejor promoción de los aspirantes será su propio trabajo. Del proceso de renovación a la dirigencia y a 32 comités estatales, se encargará una sola casa encuestadora.


De manera tajante, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha puesto quietos a todos en Morena, conminando a sus correligionarios para que resuelvan sus diferencias (por eso del pleito Monreal-Batres), calmando las ansias entre los acelerados por la renovación de la dirigencia de su partido. Aunque públicamente niega su intervención en el comicio.