¿Que es el líder? 

2019-09-16

                                  

En extinción líderes transformadores de estructuras sociales, para el nacimiento de líderes es necesaria una profunda renovación cultural.


                   Por: Jesús Salvador Guirado López


     Líderes son aquellos individuos dotados de una voluntad inquebrantable, capaces de transmitir su ilusión sobre la estrecha unidad mental de las masas, define el psicoanalista francés Serge Moscovici. 

     La poderosa confianza que en sí mismo posee el líder inflama la confianza sin límites de los demás que dicen: “Sabe dónde va, entonces vamos donde él sabe”. Estos hombres, enfermos de pasión, imbuidos en su misión, son necesariamente seres aparte. 

    El líder fascina por su imagen, seduce por su palabra, ejerce un terror envolvente. El líder es la multitud hecha individuo. Otorga  nombre, rostro y  voluntad activa.

       No incluye al eterno seudolíder, burdo, impuesto, desencantado, muerto de miedo, hilarante.  Tampoco al seudolíder convertido en un barco para la obtención de intereses.  Ni siquiera al líder con personalidad destructiva y perversa por dirigir causas malévolas por satisfacciones narcisistas. Ejemplos son los pervertidos líderes religiosos, los falsos líderes de partidos políticos, los ridículos y obsoletos líderes sindicales, etc. Tampoco quien se cree líder de manual egresado de libros con el siguiente título “como ser líder en diez pasos”

        El  auténtico líder transformador convierte su destino en una real causa social. Entrega la vida a su costa en la búsqueda del objetivo. El líder padece y sufre la escasez y la pobreza porque su bandera es la necesidad de los otros. Sabe que la muerte lo acecha pero no arredra.  Él no elige a la masa. La masa lo elige.  

        La masa caprichosa decide el tiempo del líder. Él  no se aferra. Sabe reconocer quién lo ha creado y que él es la masa. Sus decisiones construyen el camino que la masa necesita para su causa. El único sendero es hasta morir ante las circunstancias siempre adversas al ideal que se busca.  

       El político es diferente. El líder no es un político aun  cuando históricamente algunos de ellos han tenido que asumir estas responsabilidades. La naturaleza de cada uno es distinta. El sistema de partidos crea a conveniencia sus “líderes”. Atendiendo a estrategias crea un discurso de un grupo con intereses específicos para influir en el pueblo en la búsqueda del poder. En la mar de ofertas el ciudadano debe elegir entre lo que hay. 

       En contraste al nacimiento del líder de abajo hacia arriba. El político es elegido de arriba hacia abajo. El primero es el espejo de una causa social. El segundo es el espejo de una ambición de poder. La sociedad ha extraviado la capacidad de distinguir entre uno y otro. 

     El Che Guevara, Simón Bolivar, Mao Tse tung , reconocidos líderes en la historia como protagonistas de importantes movimientos sociales, lo han hecho a través de un movimiento militar que ha derramado mucha sangre de los ciudadanos que se entregaron con ellos costándoles su vida. 

      Vaclav Havel en Polonia, Nelson Mandela en Sudáfrica, Mahatma Gandhi en la India, son algunos auténticos líderes (mundialmente reconocidos) que han surgido de las fábricas, de la cárceles, del  pueblo, para transformar profundamente a su país mediante un movimiento pacifista coherente a una filosofía moral inspiración de los ciudadanos.

     Todos conductores sociales legítimos elegidos por la masa para asumir sus causas. 

      Los primeros líderes seductores de las masas, apasionados por las causas quienes han considerado que el fin justifica los medios, cruzando los límites de la vida para alcanzar sus ideales, arrastrando a la muerte a sus seguidores.

       Los segundos, desde una filosofía moral,  defendiendo la vida y los derechos fundamentales del hombre, han creído en la paz, hasta convertirla en el arma fundamental de su lucha para lograr un trascendente cambio social. 

      Son seres humanos excepcionales, que han demostrado que la paz es un estado de los seres humanos que se mantiene a través de una lucha permanente con acciones concretas desde la familia, los barrios, las colonias, construyéndola día a día. Pero esta lucha debe ser coherente a cada minuto  de su vida siempre defendiendo las mismas causas: vida, libertad, educación, salud, trabajo, entre otros. 

       El reconocimiento de estos principios que se defienden con la vida, deben fomentarse a través de una renovación cultural  regresando a la lectura de los autores clásicos, Platón, San Agustín, Leibniz, Shakespeare, Cervantes, etc. 

      Sin embargo, entre farsas y fantasías, el concepto líder, desgastado, distorsionado, oscurecido, genera confusión en las nuevas generaciones impidiéndoles detectar reales conductores de masas. Las causas de los líderes actuales  no siempre están dirigidas a un objetivo constructivo de la sociedad. El poder del líder puede incluso ser para llevar a una multitud a la muerte inútil. Es el caso de algunos líderes religiosos que debido a trastornos de su personalidad han cometido atrocidades.

        En el libro la República de Platón, refiere los tres tipos de hombres; el hombre de bronce, el cual durante su vida solo está preocupado en sus intereses más inmediatos, sus pequeños placeres, fiestas, sexo, lujos, etc. Y solo tiene capacidad para estos. Luego está el hombre de plata, el cual está preocupado por intereses medianos de la vida, una familia, hijos, patrimonio, viajes. Su capacidad de responsabilidad no le permite más. Finalmente está el hombre de oro. Este hombre no solo puede asumir estas responsabilidades, sino que además de tener capacidad para ver por su vida y de cuidar una familia, también tiene la capacidad de responsabilizarse por la sociedad. El desarrollo de nuestras capacidades es el límite de nuestras responsabilidades. Los verdaderos líderes son hombres de oro.