Justicia restaurativa para víctimas de ABC  

2019-09-09

Por: Jesús Salvador Guirado López.

      

 Las víctimas del terrible suceso ocurrido a las tres de  tarde del fatídico día 5 de junio del 2009, cuando fallecieron 49 niños y quedaron decenas de lesionados, aún no han podido curarse de las múltiples heridas internas y externas causadas por las quemaduras, pero además esta otra cantidad de víctimas con heridas del alma causadas por el trauma, quienes no han podido sanar de ese duro dolor que les carcome los huesos.

       Después del  horroroso acontecimiento, los padres de los niños que dejaron de existir iniciaron un calvario legal en la búsqueda de los responsables que a diez años de lo ocurrido, no aparecen todavía, lo que cual ha hecho perder las esperanza a las víctimas. Es evidente que en el mortal incendio hubo muchos culpables pero también que nadie está dispuesto a dar la cara.  

     Es una realidad inaceptable en la que se buscan únicos responsables y nadie está dispuesto a aceptar esa etiqueta. Es claro que no ocurrirá.  Las victimas quieren cárcel para quienes lo hicieron. Que tengan sus últimos días en prisión.  

      Pero estas víctimas también necesitan sanar. El sistema de justicia penal solo ofrece el castigo como la solución y quizá asegure la reparación material. Pero nada dicen las sentencias penales de la reparación moral. De la liberación del dolor. Más allá de la pérdida irreparable sufrida por las víctimas, el consuelo que ellos pueden encontrar en su alma deben buscarlo en otra vía. En la cual sanen desde adentro del odio y rencor acumulado que solo enferma a las personas. Esta vía única es la justicia restaurativa.    

      La justicia restaurativa - comenta Howard Zehr- es un proceso dirigido a involucrar, dentro de lo posible, a todos los que tengan un interés en una ofensa en particular e identificar y atender colectivamente los daños, necesidades y obligaciones, derivados de dicha ofensa, con el propósito de sanar y enmendar los daños de la mejor manera posible.   

     De ese modo, el paradigma de la  justicia restaurativa está enfocado a la víctima, quien además de recibir una reparación material, necesita tener una sanación profunda para aliviar el trauma causado. Para ello, desde el método de la justicia restaurativa, es una alternativa encarar al responsable para que les aclare lo sucedido, resuelva sus dudas y acepte la parte de responsabilidad que le corresponde

     El atroz hecho dejó múltiples víctimas que hasta este momento no encuentran consuelo, no existe nadie que dé la cara como responsable para que los afectados puedan reprocharle lo ocurrido en un dramático acontecimiento como el experimentado por todas ellas.

       Es increíble poder sobrevivir  a una experiencia tan terrible. Pero, ¿existe  una alternativa que los ayude? Sí.  La solución es construir un proceso restaurativo para los padres víctimas. Es necesario que conozcan que tienen la posibilidad de aliviar un poco su dolor. La justicia restaurativa es la única forma  posible.

         Existen antecedentes en otros países, donde los procesos restaurativos han dado una oportunidad a las víctimas para encarar al ofensor como es el caso de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación  en Sudáfrica  en 1995, dirigida por el Obispo Desmond Tutu, donde muchas víctimas de vejaciones durante el ataque racial conocido como “el apartheid”, donde tuvieron encuentros restaurativos con los autores de esos hechos, en los cuales pudieron pedir aclaraciones y reprochar lo sucedido a los ofensores, donde estos respondieron a los hechos y pidieron perdón; también están las victimas del acto terrorista del ofensor Andre Breivik, en Noruega, quien ultimó a 77 personas en julio del 2011, donde también las victimas confrontaron al agresor, y así expresaron su dolor ante los eventos criminales por el cometidos. Además de otros procesos similares que han ocurrido en la historia. 

       Es definitivo que han sido contextos, circunstancias  y culturas distintas. Aun así, ha sido posible construir estos encuentros de sanación. Los ofensores nunca tienen que ser los totales y únicos responsables. Basta con una mínima responsabilidad que ellos asuman sobre los hechos, como haber cerrado una puerta, omitido el servicio a los ductos de aire, el no haber verificado el funcionamiento del sistema de aire acondicionado, etcétera, para participar en un proceso restaurativo y manifestar arrepentimiento a las víctimas. 

   Desafortunadamente, estos terribles sucesos siempre se politizan a costa de las víctimas quedando en un mar de desconfianza ante quien se acerque para apoyarlos en alguna solución. Pero esto también es un cuchillo de doble filo, pues la situación cierra las puertas incluso a seres humanos de buena fe que buscan ayudarlos, no solo para encontrar a los responsables, sino también para recibir regalos de sanación que alivie un poco el profundo dolor que nunca resolverá el castigo.

     Es tiempo de pensar en las victimas. De acogerlas. De cuidarlas. De allegarle los medios que les ayuden a mitigar esa espina clavada en el corazón. Es tiempo de una nueva visión de la justicia, que sino  devuelve  la vida del ser querido, si reconforte un poco en el interminable dolor como la mejor manera posible de reparación