El dar es un privilegio: Mágalo Figueroa

2019-07-15

Por Jaime Almada y Alan Castro

Como si fuera un cuento de navidad, hace veinticinco años se vivía en las calles de Hermosillo el más frio de los diciembres, lleno de pesimismo y desánimo en toda la ciudad, razón por la cual Miguel Ángel Figueroa Salcido tomaría una iniciativa que marcaría toda su vida.

Este próximo diciembre se cumple un aniversario más de que el comerciante Mágalo Figueroa, vestido de Santa Claus y fuera de su hogar espectacularmente iluminado, regala paletitas y sobre todo sonrisas a los niños y niñas que llegan a su casa a apreciar el bonito espectáculo.

Para Miguel Ángel Figuera ser el Santa Claus de Hermosillo es una experiencia muy bonita, pero también de mucha responsabilidad, pues no puedes dejar la manita estirada de ningún niño de los 47 mil que anualmente visitan su famosa casa en la curva de la colonia Modelo.

Don Magalo abandonó sus estudios y desde muy joven empezó como comerciante trabajando en el negocio de su padre llamado “La familiar”, años más tarde fundaría una mercería y el restaurant Las Humaredas, precisamente en la misma calle que hoy lleva su nombre.

“Las calles hablan de la historia de la ciudad, las actuales generaciones se van a preguntar quién fue Miguel Ángel Figueroa, si usted tuviera que responder esa pregunta, ¿qué diría?”, le consulta Jaime Almada. “Yo diría que el dar es un privilegio”, responde el popular Mágalo.

Y es esa precisamente su filosofía y su más grande satisfacción personal, el darse el gusto de poder ayudar a los demás, sin esperar nada a cambio, pues está convencido de que si haces las cosas pensando en recibir algo, no te saben, tienes que hacerlas con amor.

En una conversación llena de anécdotas, Mágalo Figueroa relata que un día en un desayuno se acercó una mujer y le dio un papelito que decía: “una cosa yo he aprendido de mi vida al caminar, no le puedo ganar a Dios cuando se trata de dar”, reflexión que profesa.

En algún momento de su vida Figueroa Salcido fue regidor de Hermosillo, faceta que le encantó porque pudo apoyar a mucha gente,  y aunque él no se define como político, declara que le gusta la política si realmente se hace como debe de ser, como servidores públicos.

Y si bien reconoce que tuvo la aspiración de ser diputado en el año 2000, al igual que el 2018 vino una ola que arrasó con todo, incluso con gente valiosa que en verdad hace algo bueno por la sociedad, por lo cual optó por seguir sirviendo a la gente pero desde la ciudadanía.

Eso sí, Migue Ángel “Mágalo” Figuera considera que su camino por la política ya pasó, aunque reconoce que ha habido gente buena en política, por lo cual desea que a Andrés Manuel López Obrador le vaya muy bien, porque si le va bien a él, le va a bien a todos los mexicanos.

A sus 73 años de edad, el Magalo asegura que seguirá siendo Santa Claus de Hermosillo hasta que Dios quiera, y lejos de estar esperando algo de la vida, agradece todo lo que le ha dado y buscará dejar como legado esa familia que comparte el mismo gusto de servir y dar.

Por último, Don Miguel Ángel Figueroa reitera que dar es un privilegio, por lo cual invita a todos a empezar a dar poquito de lo que tienen, para que un día puedan decir: “una cosa yo he aprendido al caminar, no le puedo ganar a Dios cuando se trata de dar”.

¿Dedicado al comercio, Mágalo? 
Sí, empecé de 16 años ahí en el mercado, mi padre tenia un negocio enfrente que se llamaba “La Familiar”, esas tiendas de pueblo que vendían de todo, entonces yo me fui al mercado, tenía un local chico, se llamaba “Bonetería Rodrigo”, Rodrigo era un hermano menor que yo y pues le fui cambiando a mercería y con el tiempo me fui enfrente y seguí con el mercado que ya tiene muchos años y con Las Humaredas ya tengo 34 años, tengo tres pero antes tenía siete. Que se publicitó mucho por el Choby Ochoa, que decía panza llena, ¿corazón qué hacemos?, eran tortas y hamburguesas, por la Guerrero, hoy la Miguel Ángel Figueroa.

Las calles hablan de la historia de la ciudad, las actuales generaciones se van a preguntar quién fue Miguel Ángel Figueroa, si usted tuviera que responder esa pregunta, ¿qué diría?
Yo diría que el dar es un privilegio y sin que tú busques nada, las cosas se te dan, se van dando, yo de estar dando y he dado toda mi vida porque me gusta, es una satisfacción muy personal el poder ayudar y darse ese gusto. 

¿Para dar y ayudar a los demás, hay que tener? 
Qué buena pregunta, no hay que tener, hay que probar en hacerlo, es solo la satisfacción de ver, por ejemplo yo la he hecho de Santa Claus por ya 25 años, es la satisfacción de ver la carita de los niños. Empiezo con la crisis del 94 que se vio reflejada en el 95, me acuerdo que estábamos con mucho pesimismo, y le dije a un compadre, que te parece si nos ponemos un rato tú y un rato yo y al niño que pase le damos una paletita, así empezamos. Nada mas para que te des una idea este año fueron mas de mas de 47 mil niños, casi cuatro mil paletas diarias, es una verbena fuera de mi casa, pero muy bonito.

¿Cómo se siente de ser el Santa Claus de Hermosillo?
Yo vivo una experiencia muy bonita, voy caminando con la paleta y no puede dejar a un niño con la manita estirada, entonces tienes que ir con le pendiente de no dejar una manita estirada, sin la paletita. Te puedo hablar muchas anécdotas.

¿No le han tocado toparse a niños ya adultos? ¿Con hijos? 
Sí, ya me ha tocado niños que fueron duendes y ya están hijos de ellos de duendes, sí, muy bonito. Todo lo que he sembrado, por eso te digo que es un privilegio el dar, y todo lo que he sembrado se te revierte, si haces algo pensando en que vas a recibir algo no salen las cosas, pero si haces las cosas con amor y porque lo sientes, eso es lo más importante. 

Todo lo que hace lo hace por servir, por ayudar, pero ¿Espera algo a cambio? 
No, si tú esperaras algo a cambio no tiene sabor, no sabe. Suena medio cursi pero es cierto, a veces me veo en el espejo y digo “Lo hiciste”, siéntete orgulloso tú mismo, esa es la mayor satisfacción del dar, yo te puedo platicar muchas cosas que hemos hecho y que estamos haciendo ahorita. 
Un día en un desayuno me dieron este papelito, y dice: “Dar, una cosa yo he aprendido de mi vida al caminar, no le puedo ganar a Dios cuando se trata de dar, por mas que que quiero yo darle, siempre me gana él a mí, porque me regresa más de lo que yo le he pedido, se puede dar sin amor, no se puede dar sin dar, si yo doy no es porque tengo, más bien tengo porque doy, y cuando mi Dios me pide es que él me quiere dar y cuando Dios me da es que me quiere pedir, si tú quieres haz el intento y comienza a dar hoy, y verás que en poco tiempo tú también podrás decir: una cosa yo he aprendido al caminar, no le puedo ganar a Dios cuando se trata de dar.
Yo no sé de dónde sacaría esta reflexión tan bonita, pero a mí me motiva mucho, toca fibras sensibles, por eso te digo que a veces el dar es algo muy bonito, a que empiecen dando un poquito, hasta que se convierta en una droga el dar, no esperen nada a cambio, pero empiecen a dar y cuando menos piensen van a estar dando y van estar diciendo, es un privilegio el dar.

Yo recuerdo que el PRI lo llegó a ver como una buena oferta política, ¿cuál es su experiencia? 
Yo fui regidor del Ayuntamiento y fíjate qué curioso, a mí me encantó ser regidor porque pude apoyar a mucha gente, no soy tan político, me gusta la política, si realmente la política se hace como debe de ser, es el dar, eres un servidor público, estás para dar no para servirte. Hay muchos políticos muy decentes, pero desgraciadamente por culpa de unos la llevan todos. Y fíjate que Fue una cosa muy bonita estar en el Ayuntamiento. Es muy bonito, conoces mucha gente y muchas orillas. 

¿Usted tenía alguna aspiración política? 
Sí, yo jugué para diputado pero vino la ola Fox, ahora como vino la ola Morena, fue lo mismo, vinieron a aplastar y quitar a todos, aquí en Hermosillo la gente quería el cambio. 

Son los riesgos de la democracia porque llegó gente incapaz, y gente valiosa que en verdad sí hace algo por la sociedad se quedó en el camino, como usted…
Te agradezco, pero te digo, el que va a ser político es el que va a servir, esa es la política, vas a dar tu capacidad, tu trabajo y también deben de ser sensibles los políticos, debe de haber sensibilidad para servir. 

¿Le gustaría a usted tener esa oportunidad de nuevo? 
No, no creo, a mí ya me pasó, realmente no creo. No, realmente yo creo que ya vale más que me ponga en paz. 

¿Usted cree que este aspecto de la política contamina el tipo de acciones que hace? 
Yo digo que ha habido gente buena en la política, no todo es malo, yo siento que hay gente buena en la política, hay políticos buenos así como los que se han servido, que todo mundo los señalan, pero hay políticos buenos. Pero yo creo que ahorita López Obrador, yo quisiera que le fuera bien a él, porque si le va bien a él, nos va bien a todos los mexicanos, ojalá escuche a la gente que lo rodea. 

¿Cuál es el legado que quiere dejar? 
Pues mira, lógicamente pues tengo hijos, tengo nietos, ¿qué mejor legado para uno que la familia? Mira, ¡qué curioso! toda mi familia ha trabajado en servir, el Magalito, mi esposa en la escuelita, mi hija dando doctrina, todos han dado, hasta mi yerno Óscar Cuellar sigue trabajando. Y no porque tú les digas, a veces ellos viendo se animan. 

¿Hasta cuándo vamos a tener Santa Claus? 
Ya por 25 años, yo tengo un letrero cada vez que saco al Santa Claus que dice: “a un niño se le podrá olvidar lo que se le dijo, pero nunca lo que se le hizo sentir”, es una frase que tengo y la pongo para los padres. Mira, el mejor legado, yo siento que en la vida me ha ido muy bien y soy más feliz, trabajo en lo que me gusta, tengo amigos, me siento muy privilegiado, me dieron el premio a la filantropía del gobierno del estado.  

¿Es usted solo de Santa Claus?
 No, me apoyan, son dos funciones diarias, una es a la 7 y otra a las 8:30, yo siempre salgo a la segunda, me ayuda mucha gente, lo importante es que la gente crea para que te ayude. 

Si se puede saber, ¿cuantos años tiene? 
73 y cumplo 74 en octubre y me siento como de 72, yo hice mucho ejercicio y hago mucho ejercicio todavía. Yo jugué 36 años el Tenis, de 365 días 330 días del año jugaba.

¿Esto lo va hacer hasta cuando?
Hasta que Dios me diga. Yo quisiera hacer una obra grande, no me quisiera morir hasta hacer una obra grande, ya la tengo visualizada, dedicada para niños con cáncer.

¿Qué espera usted de la vida? 
“Ya esperé demasiado”, me siento muy bien, la vida me ha dado mucho, no le pido más, he trabajado mucho, empecé a trabajar desde los 16 años, fui un burro, no tuve escuela, estudié hasta segundo de secundaria.

Bueno pues con usted se rompe esa formación que decían antes que la única forma de salir adelante es estudiando…
Nada más, si yo hubiera tenido escuela, hubiera batallado menos. Porque yo fui un burro, casi no tuve juventud de los 17 a los 22, chambeando y chambeando, conociendo la universidad de la vida.

Pero mire, ahorita ni una maestría o doctorado quitan lo…
Depende mucho de la actitud, dicen que muchas veces es mejor una buena actitud que una aptitud, se te hace mas difícil la vida.
Y acuérdense, de verdad, el dar es un privilegio, analícenlo y empiecen dando, lo que quieren pero empiecen, gestionando, pidiendo apoyo para otras gentes, etcétera. Hay muchas cosas, y mucha necesidad y de seguro la vida les va a cambiar.