MI MÁS GRANDE ADMIRACIÓN

2018-05-14

¡MILTON! ¡MILTON!... entonaba la escalera hacia mi cuarto todas las mañanas a las 05:30 AM. Era mi padre culminando mis sueños y pesadillas para prepararme para ir a la escuela. Llegaba a su habitación donde me recibía con un enrome beso y abrazo de buenos días. Reposaba en su cama y me disponía a leer junto a él  las principales notas de los diarios que él recibía cada madrugada. Él, amablemente, se disponía a contestar todas mis preguntas, resolviendo así mis dudas y curiosidades. “Cuídate mucho y Dios te bendiga”, era la frase con la que cada mañana  se despedía de mí cuando partía a la escuela.

 

Recuerdo nostálgicamente cuando mi padre llegaba a casa después de un día de trabajo. Ansioso por su llegada, me adelantaba a abrir el portón de la cochera y me sentaba al borde de la puerta. Lo recibía con enorme cariño. Seguía sus pasos hacia la habitación donde con delicadeza se quitaba sus brillantes botas color negro y colocaba en su lugar sus chanclas para poder así “pegarle con fé y frialdad” –como él decía– a su inigualable COLUMNA MARGINAL. Hoy en día veo las misma botas, limpias y brillantes, como si ayer hubiesen salido de la tienda de zapatos, pero veo en ellas un enorme vacío que jamas se llenará.

 

Los viajes familiares eran constantes cada año, los viajes de trabajo, también. Estoy agradecido con Dios por haber conocido diversos lugares donde se quedaron conmigo grandes recuerdos y por poder disfrutar cada uno de ellos a su lado.

–Mijito, voy a ir a Navojoa mañana, ¿me quieres acompañar? – Me decía.

–Claro que sí, papito, voy a hacer mi maleta – le contestaba.

Puntualmente partíamos rumbo a la “Perla del Mayo”. Siempre trataba de aprovechar cada minuto para que mi padre me contara anécdotas de su vida, que con atención escuchaba y aprendía de ellas, mientras de fondo se entonaban canciones de ENRIQUE GUZMÁN, LOS APSONS, MICHAEL JACKSON, entre otros. En algunas ocasiones, las anécdotas se repetían, pero no fueron motivo para interrumpirlo, en cambio, mis ojos lo miraban con admiración y felicidad, disfrutándolas como si fuera la primera vez que las escuchaba. Sus visitas al popular “Mutualista”, donde bailaba con entusiasmo, actividad que le fascinaba. Culminando  la noche en la “Fonda de la Güera”, degustando su exquisito “asado” que ella le preparaba. Cómo olvidar el enorme esfuerzo que de niño hacía para que a mi abuela no le hiciera falta nada. Boleando zapatos en las plazas, haciendo nieve de garrafa, repartiendo el pan recién hecho en las mañanas y vendiendo periódicos en las calles; ahí es donde surge su amor hacia el periodismo.

­“Salía de casa corriendo hacia donde estaba la maquinaria. Recuerdo percibir a metros el olor de la edición impresa, tomaba un bonche de ellos y me disponía a venderlos. Tras culminar, regresaba a casa a darle con cariño a mi madre el dinero obtenido. Era para mí una gran satisfacción que a mi querida madre no le hiciera falta nada”, me comentaba mi padre.

 

Recuerdo que un día en clase, dejaron de tarea hacer un escrito acerca de una persona que admirabas, alguien a quien considerabas como tu ídolo. En ciertas partes del salón, se podian esuchar nombres como CRISTIANO RONALDO, LEONEL MESSI, STEVE JOBS, entre otros. Sin pensarlo dos veces, empece a redactar mi escrito y presentarlo… Mi ídolo alguna vez jugó beisbol, se desempeñó para equipos de la ciudad, pero cuando jugaba lo hacía con garra y dedicación. Mi ídolo llegó a ser boxeador. En el ring lo llamaban “BOBBY CÉSAR”. Sé que en cada “jab” y “crochet”, se demostraba su rigurosa preparación física. Mi ídolo también era un excelente compositor y cantante.  Sus obras se quedaron en la capital del país y en muchas ocasiones, tuve el honor de esuchar su hermosa voz acompañada de su guitarra. Mi ídolo era el mejor periodísta de Sonora. Fue Director General del diario más importante de Navojoa y fundador de dos grandes semanarios: La Opinión y el prestigioso Semanario Político Número Uno del Estado… NUEVO SONORA. Pero, de todas las grandes cosas que él llegó a hacer, las diversas actividades donde llegó a destacar, había una donde sin duda fue el mejor de todos.

Mi ídolo era el mejor papá. Un padre que trabajó arduamente para que su familia tuviera buena alimentación, educación y un techo en donde vivir. El que siempre apoyó a cada uno de sus hijos por igual, brindándoles consejos y escuchándolos cada vez que ellos lo necesitaban. Un papá que se desvelaba cuando su hijo se encontraba enfermo o simplemente no podía dormir, cantándole “El Gato Víudo” cuantas veces fuese necesario. El que educó perfectamente a sus hijos para ser personas responsables y respetuosas. Un padre que enseñó el significado de amar y hacerlo de la mejor manera, como él lo hacía. Un esposo ejemplar. Un gran amigo. Un gran maestro…

FELICIANO GUIRADO MÉNDEZ, “El caballero del periodismo”, apodado por sus amigos. “Papito”, apodado por sus hijos, es mi padre…. él es mi ídolo… mi más grande admiración.

Siempre te llevaré en mi corazón.

Te amo Papá.