No temo por mi vida: Omar de la Vara

2017-01-09

+ Lo sucedido debe marcar un precedente para que no vuelva a ocurrir y no quede impune

+ ‘Pajarito News Omar de la Vara’ seguirá siendo la voz de los que no son escuchados

+ Sinceramente le tengo más miedo a un policía que a un delincuente

 

Por Alan Castro y Feliciano Guirado Moreno

 

La noche del pasado jueves mientras se llevaba a cabo un operativo de seguridad ante posibles actos vandálicos a las afueras de un establecimiento ubicado entre los bulevares Solidaridad y Progreso en Hermosillo, Omar de la Vara fue agredido y sometido brutalmente por elementos policiacos mientras realizaba su trabajo reporteril.

 

El periodista Omar de la Vara narró los angustiantes hechos para el semanario Nuevo Sonora, confesando de viva voz cómo los policías lo golpearon contra el cemento ocasionando una raspadura en su barbilla y patearon sus costillas, además de sustraerle sus herramientas de trabajo, dos celulares y un radio. “¡Me lo robaron policías!”, exclamó.

 

Me dan de patadas los policías, me esposan y me meten a una camioneta junto con los demás detenidos”, continúa su narración el experimentado reportero de la fuente policiaca, asegurando sin un resquicio de duda que de los diez elementos que participaron en el cobarde atraco, al menos ocho sabían quién era Omar de la Vara.

 

“¿Y qué crees que haya sucedido?”, cuestiona el hebdomadario, “Yo pienso que fue una instrucción de alguien agredirme y golpearme para intimidarme”, revela el comunicador hermosillense, argumentando que de ninguna manera dejará de hacer su trabajo y si es la autoridad quien lo quiere amedrentar y silenciar, no se callará.

 

No obstante, De la Vara asume que se encuentra en mayor riesgo para desempeñar sus funciones, pues sugiere que si fue agredido haciendo su trabajo y los policías no se detuvieron habiendo gente y medios de comunicación como testigos, no se imagina qué puede llegar a pasar si lo detienen en un parte solitaria y obscura.

 

“¿Temes por tu vida?”, Omar de la Vara se queda callado un momento y contesta que no teme morir, pero sí tiene miedo de causarle dolor a su familia y particularmente a su madre, “de verdad que si tengo a alguien que me duele es mi mamá”, sostiene el reportero con voz tenue y ojos llorosos, en un rostro que evidencia los estragos de la agresión.

 

Omar relata con angustia que cuando estaba esposado y a obscuras dentro de la camioneta, sus sentimientos fueron de impotencia y coraje, pues a su alrededor había cerca de doce personas detenidas entre señoras y jóvenes, a quienes los policías golpeaban, echaban gas pimienta y les daban descargas eléctricas como animales, según de la Vara.

 

“Yo voy a poner las denuncias correspondientes, en la procuraduría y en la CNDH, con las fotografías, los videos que tengo para que se atestigüe que fui agredido haciendo mi trabajo como periodista”, expone Omar de la Vara, quien solicita a las autoridades competentes actuar y dar resultados, así como aplicar las sanciones pertinentes.

 

Para el reportero Omar de la Vara lo que sucedió el pasado jueves 5 de enero en Hermosillo debe marcar un precedente ante la comunidad para que no vuelva a ocurrir jamás, por ende tomará acciones hasta las últimas consecuencias para que el abuso de autoridad y atropellos cometidos por elementos policiacos no queden impunes.

 

A partir de lo sucedido, Omar de la Vara rememora y confiesa que le da tristeza que cuando lo estaban golpeando había varios medios de comunicación y fueron pocos quienes trataron de intervenir para detener la embestida de patadas, “es triste cuando no sientes la solidaridad del gremio”, acusa el reportero.

 

Por otra parte agradece a colegas que se han comunicado y en particular a la ciudadanía, que ha dado muestras de apoyo ante lo sucedido, compartiendo su video testimonial saliendo de la comandancia donde permaneció cerca de dos horas, y sobre todo porque fue la misma gente quien le mandó las fotografías de los responsables de la agresión.

 

Omar de la Vara tiene alrededor de 20 años ejerciendo el periodismo de denuncia social y cubriendo la fuente policiaca, siendo la radio XEDL y el programa la Fuerza de la Palabra quienes le abrieron la puerta y la oportunidad de enamorarse de su profesión, “es como ser la voz de la gente, de los que no son escuchados”, enfatiza.

 

Actualmente el popular “Pajarito” colabora para varios medios de comunicación de la capital sonorense y dirige con éxito la página ‘Pajarito News Omar de la Vara’ a través de redes sociales, de igual manera está próximo a emprender nuevos proyectos y seguirá trabajando para darle cumplimiento al derecho de la ciudadanos de ser informados.

 

¿Qué pasó el jueves por la noche?

Yo estaba haciendo mi trabajo, grabando con mi celular en el momento que detienen a un joven, cuando veo que viene un policía, llega y me golpea con el puño en la muñeca tirando mi celular y sigue de largo, lo que hago es recoger el celular y lo empiezo a grabar reclamándole, en ese momento por atrás me agarra otro policía por el cuello y me pone boca abajo contra el cemento del estacionamiento, ahí me dan de patadas policías, me esposan y me meten a una camioneta junto con los demás detenidos. Yo te puedo asegurar que de los diez policías que estaban ahí, ocho me conocían.

 

¿Y qué crees que haya sucedido?

El asunto es que estás en una parte pública, donde no hay ninguna línea que te lo impida, cualquier civil es libre de grabar en la vía publica y no tiene por qué ser agredido. Yo pienso que fue una instrucción de alguien agredirme y golpearme para intimidarme o para que ya le baje, pero no, yo sigo trabajando igual, más si tengo apoyo de personas que han confiado en mí y no me han dejado de la mano.

 

¿Qué tipo de agresiones tuviste?

Me patearon en las costillas, me pegaron contra el cemento y me ocasionó una raspadura en la barba, me robaron dos celulares y un radio, ¡pero me lo robaron policías!

 

¿Qué acciones vas a tomar al respecto?

Yo voy a poner las denuncias correspondientes, en la procuraduría y en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, con las fotografías, los videos que tengo para que se atestigüe que fui agredido haciendo mi trabajo como periodista. Y que esto de alguna manera quede en evidencia que se puede trabajar juntos la autoridad y la prensa sin llegar a golpearnos.

 

¿Quién te quiere callar y… te vas a callar?

Mira, si es la autoridad la que me quiere callar, al menos en lo que a mí compete y a través de las redes sociales, va a ser muy difícil. Porque yo también entiendo que trabajo para una empresa y debo de respetar los lineamentos, pero fuera de ahí, bajo la responsabilidad mía de lo que publico en la página, va a ser muy difícil. Asumo que estoy en más riesgo, porque si esos policías no se detuvieron habiendo gente y medios, imagínate si me llegan a agarrar en un parte obscura, solos.

 

¿Temes por tu vida?

Yo temo por mi vida pero no porque tema a morirme, temo porque le causaría mucho dolor a mi amá, a mi familia, de verdad que si tengo a alguien que me duele es mi mamá.

 

¿Cuál fue el sentimiento cuando te tenían esposado a obscuras en la camioneta?

Fue impotencia, coraje, veía a un comandante que me conoce perfectamente, me miró pero volteó la cara y siguió caminando, ¿qué pasó? Cuando estuve en la camioneta habíamos unas 12 personas, a una señora de 54 años que iba por su hijo la golpearon y la esposaron, chamaquitos estudiantes de 13 años llorando, porque los golpeaban y les daban toques como animales, y eran los policías, ¿qué no íbamos a cambiar?

 

¿Lo que pasó el jueves en Hermosillo debe marcar un precedente?

Por supuesto, se ha dicho tanto que se está invirtiendo en los agentes, se está concientizando y dando cursos, pues estas personas si fueron a los cursos no entraron, pero ojala sean ellos no más, porque si todos están así, imagínate. Debo mencionar también que algunos policías se solidarizaron.

 

¿Y los colegas periodistas se han solidarizado?

Mira, lo digo porque así soy abierto y nadie podrá reprocharlo, pero sí me dio tristeza que cuando me estaban golpeando había varios medios y solamente uno o dos trataron de intervenir para que eso se detuviera, los demás se mantuvieron apáticos y eso me dolió, incluso cuando estaba en la camioneta se acerca un reportero que va con las intenciones de tomar una foto de los detenidos, pero me ve y no hace nada. Yo lo hubiera hecho pues, yo hubiera defendido a un compañero que estuviera trabajando. Es triste cuando no sientes la solidaridad del gremio, sí me han hablado compañeros y se les agradece, pero no hay mucha unidad entre los periodistas.

 

¿Y la ciudadanía te ha mostrado su apoyo?

Sí, claro. Más de 60 mil personas han visto mi video donde doy testimonio saliendo de la comandancia, la ciudadanía en la misma camioneta y en la comandancia le reclamaba a los policías que me soltaran. De hecho, desde la ciudadanía nos mandaron todas las fotos de quienes nos agredieron.

 

¿Qué le solicitas a la autoridad?

Yo la verdad les pediría que la autoridad competente agilizara esto y diera resultados pronto, ya me han prometido que van a actuar, pero háganlo, investiguen y apliquen las sanciones correspondientes para que quede un precedente ante la comunidad y que no vuelva a ocurrir.

 

¿Cuánto tiempo tienes en el periodismo?

Cerca de 20 años, yo inicie en la Fuerza de la Palabra en la XEDL, una radio que me descubrió, una radio que era lo que hoy es las redes sociales, porque podías hablar directamente a la radio a denunciar y a pedir que fuera para allá, ahí iba yo en una camioneta con un transmisor pequeño, que era la unidad móvil. Era lo máximo para la gente, ahí yo me enamoré de la profesión, pero de las causas sociales, yo siempre he peleado en los medios que he estado que me manden a la calle.  

 

¿Qué significa para ti ser periodista?

Es como tener un compromiso, es como ser la voz de la gente, de los que no son escuchados y ser el intermediario entre la autoridad y el ciudadano. Eso es un compromiso y mucha responsabilidad.

 

¿Te ha ocasionado problemas tu profesión?

Sí, claro. Yo he estado en la cárcel, en la PGR, me han sembrado armas, me han amenazado y la mayoría de ellas no viene de la delincuencia, viene de policías, obviamente obedeciendo una instrucción de alguien superior, como me dijeron en algún momento: “tenemos instrucciones de chingarte, porque nos echas mucho en la radio”, esa era consecuencia de mi trabajo.

 

¿Han cambiado las cosas?

Sí, claro, ahora con reforma de leyes y derechos humanos ya tenemos un poco más de garantías, han cambiado las cosas pero los políticos siguen siendo los mismos. Otra cosa es que ahora puedes evidenciar y ventilar todos esos abusos, la gente ha entendido esa posibilidad con las redes sociales, y lo increíble es que hay respuesta porque la misma autoridad ya se ve en tal página, ya los están señalando y dando nombres, es cuando se molesta la autoridad.

 

¿Qué piensas de la agresión a periodistas?

Nos mandó un mensaje la comisión de derechos humanos, a lo que tienen derecho los periodistas y que hay una libertad de expresión que no puede ser cuartada, no pueden ser sustraídos tus medios con los que informas, entonces aquí ya vemos como una especie de confrontación entre la autoridad y el periodista.

 

20 años de periodista, ¿hay más inseguridad o es una percepción producto de las redes sociales?

Hay más violencia ahora y ahora hay más medios que nos dan a conocer que está sucediendo en la ciudad, la misma situación que vive el país y todo eso ha llevado a que la gente tenga un hartazgo con lo que le está pasando, pero ahora es más fácil que esa persona a la que le pasó algo lo haga público y te das cuenta cómo una historia dolorosa se viraliza, y tiene un efecto que te sorprende.

 

Cuando te encuentras algún delincuente que has ventilado, ¿te reconocen?

Sí, claro, me voy del lugar porque siento que el bato me ubicó e incluso se acercan a mí y me dicen, “yo sé quién eres tú”, ya con eso entiendo y me retiro.

 

¿A quién le tienes más miedo, al delincuente o al policía?

Sinceramente al policía, porque no me ha acabado de convencer la autoridad de que puedo confiar en el policía, todavía falta mucho para que tengamos esa policía confiable.